Gallardón el progresista

gallardon

Gallardón les tenía a todos encandilados, pero el pupilo de Fraga convertido en icono progre de la derecha española ha roto su imagen postiza y, de la noche a la mañana, transformado en Juez Dred sin escrúpulos desde que es ministro de justicia los que antes le jaleaban se echan las manos a la cabeza: “¡Es de lo más progresista que tiene el PP!” decían unos, “¡No entiendo como alguien tan progresista puede estar en el PP!” decían otros, y luego había algún pobre diablo que decía “¡Con lo progresista que es, que deje el PP y se vaya al partido de Rosa Díez!” (la cagaba dos veces), infelices todos ellos…

El caso es que una vez quitada la máscara, después de haber sido capaz de poner a toda la judicatura en su contra, haber retrocedido en la ley del aborto hasta los años setenta, haber hecho una justicia elitista con la subida de tasas impidiendo el acceso a las clases más humildes, y la última medida con la que se ha cubierto de gloria y que no tiene nada que envidiar a lo que propone Amanecer Dorado en Grecia o Democracia Nacional y España 2000 en España, consistente en penar a la familia que de asilo a un inmigrante “no nacional”, ha conseguido redimirse por completo en el colmo de su progresismo, y es que según han filtrado algunos medios, Gallardón tiene previsto anunciar un nuevo pack de reformas en la justicia, que consisten en prohibir el divorcio y el derecho a voto de la mujer.

Sus argumentos son que ambos derechos han fomentado la violencia de género debido al recelo que despierta en los hombres la igualdad de ambos sexos, ha hablado de violencia estructural para justificar su reforma, con la que asegura, “se trata de una medida progresista, puesto que junto con la reforma del aborto, estos tres avances judiciales nos permitirán situarnos en pocos meses en el año 1930”. Desde luego en algo tiene razón este tipo, todo el mundo le jaleaba con la etiqueta de “progresista”, y como nadie determinó si progresismo es progresar hacia adelante o hacia atrás, pues gallardón es progresista, porque progresar, lo que es progresar… progresa, ¡y vaya si progresa!

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5 respuestas a Gallardón el progresista

  1. Moscú dijo:

    Disidente, de acuerdo con el artículo, con inocentada incluida,xDDD Y sí, Gallardón que tanto lo vendieron como el progre de la derecha, no es más que otro igual, ya su padre decía que su hijo “sí que es de derechas”. Por cierto, ¿de cuándo es esa portada?

    “Gallardón tiene previsto anunciar un nuevo pack de reformas en la justicia, que consisten en prohibir el divorcio y el derecho a voto de la mujer.”

    Eso es una inocentada,xDDD Lo más grave es que viendo todos los retrocesos que estamos sufriendo no me extrañaría que al menos la primera se cumpliera alguna vez, tenemos el caso de Malta, país ultracatólico en el que creo que no hay divorcio y uno de sus rancios políticos actualmente ocupa un cargo en la Comisión Europea.

  2. Moscú dijo:

    ¿qué pasa aquí? No comenta nadie, solo yo.

  3. agustinypili dijo:

    no se comenta nada por que ya lo tenéis todo dicho y creo que ya todos sabemos de que calaña es este… Gallardon.
    por mi parte todavía no me lo acabo de creer que estos individuos sean tan sinvergüenzas y se rían de la manera que se ríen de esta sociedad

  4. agustinypili dijo:

    Ruiz-Gallardón, de “lacayo del PSOE” a ministro de Rajoy

    Publicat el 12 gener 2012 per La Lamentable
    Ángel Sánchez de la Fuente Periodista

    El ascenso del alcalde de Madrid a ministro de Justicia deja en su cargo a Ana Botella, la mujer de Aznar. Hoy publicamos la biografía del primero. Y mañana la de la segunda.

    He aquí a un fiscal en excedencia que se licenció en Derecho a los 21 años con 10 matrículas de honor y fue el número dos de las oposiciones en la carrera judicial. He aquí a un precoz político conservador (“yo siempre he dicho que soy de derechas”) que con 24 años ya era concejal de Madrid por la Alianza Popular de Fraga y ejercía de mosca cojonera del alcalde socialista Tierno Galván (“admiro su ardor juvenil, pero está usted empezando a ser pesado, señor Ruiz-Gallardón”). He aquí al senador más votado de la historia de este país (1.344.395 votos en 1993 por la circunscripción de Madrid), con el logro de cinco mayorías absolutas (dos como presidente autonómico y tres como alcalde de la capital de España).

    Y he aquí, por increíble que le parezca a algún ciudadano despistado, al dirigente del PP más denostado por no pocos correligionarios suyos y por determinados periodistas de la caverna. “Lacayo del Gobierno del PSOE”, “bandido” y “traidor a su partido” son tres de los insultos que le dedicó ese botarate de los micrófonos y de las letras apellidado Jiménez Losantos, el mismo que no tuvo ningún escrúpulo en afirmar que a Gallardón, “con tal de llegar al poder le da igual que haya 200 muertos” del 11-M. Los fundamentalistas del PP y sus adláteres no le han perdonado que nunca secundase las teorías conspiratorias sobre la autoría de la matanza madrileña. Ahora, Rajoy, el “maricomplejines” según el referido ultrapredicador de las ondas, ha catapultado a Gallardón al Ministerio de Justicia (“ministro de Injusticia”, en palabras del propio Jiménez Losantos).

    Un abuelo cronista de Franco y un padre monárquico

    Si Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez (Madrid, 11-12-1958) no hubiese tenido un padre como José María Ruiz Gallardón (fallecido en 1986), seguramente el virus de la política habría pasado de largo. A Gallardón hijo le dio tan fuerte que a los 19 años se afilió a AP, partido fraguista en cuya fundación había participado Gallardón padre. Este fue un tipo pintoresco en la época de la dictadura, ya que, pese a ser hijo de Vicente Ruiz Albéniz, alias Tebib Arrumi, el cronista por antonomasia de las hazañas de Franco en la guerra de Marruecos, conspiró contra el autodenominado Caudillo en favor de la monarquía de Juan de Borbón. Cuando fue encarcelado en 1956, la esposa de Gallardón acudió a pedir clemencia a El Pardo, que para eso su suegro, muerto cinco años antes, había sido íntimo de Franco. ¿Qué hizo el general? Enviar a la cárcel un juego de ajedrez para que el prisionero pudiera entretenerse. Con los años, el antifranquismo de Gallardón padre fue disolviéndose hasta el punto de que en 1976 confesó: “Prefiero la injusticia al desorden, porque este país necesita más del orden que de la justicia.” ¿Qué diría actualmente al ver a su hijo investido precisamente ministro de Justicia?

    Pero si del padre heredó la fiebre política, de su tío abuelo, el catalán universal Isaac Albéniz, heredó la fiebre musical. Su melomanía es tal que a los cinco minutos de declararse a su novia la plantó por una función de ópera para la que había comprado una entrada. Aquella novia es la madre de sus cuatro hijos, y, a su vez, hija de padre importante: nada menos que el exministro franquista Utrera Molina, un falangista de pura cepa, compañero de búnker de los Girón de Velasco de las montañas-nevadas-banderas-al-viento. “Mi suegro –declaró innecesariamente Gallardón hace unos cuantos años- no comulga del todo con mis ideas, pero las respeta.” Hasta ahí podíamos llegar.

    Casarse con el Abc y acostarse con El País

    Si, como ha quedado escrito, Gallardón suscita desamores en su partido, no es menos cierto que también ha captado votos más allá de la derecha y del centro derecha. El escritor Manuel Vicent lo resumió hace tres años en esta frase: “A mi juicio, es el político más peligroso para la izquierda que tiene la derecha.” Y es que domina como nadie el barniz terciopelado para explicar sus postulados más conservadores. También lo escribió Vicent: “Cuanta más vaselina, más profundamente se hiere al adversario.” Cierto es que no hay que perder de vista su apertura de miras que tan nerviosos pone a los peperos monolíticos. El mismo Gallardón lo ha visto así: “Yo quiero convencer a la derecha de que merece la pena asumir y defender muchos valores de la izquierda.” Más groseramente, pero muy clarito, ha quedado expresado en una frase que el periodista Juan José Millás le oyó decir a Gallardón en una conversación informal: “Hay que casarse con el Abc y acostarse con El País.” Lo que esto significa puede ilustrarse con dos ejemplos bien diferentes: si es capaz de montar en 2010 un taller de costura el Día de la Mujer Trabajadora como si viviéramos en tiempos de la canastilla de la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera (sin duda muy al gusto del Abc), también es capaz de conceder en 1995 un permiso matrimonial de 15 días a una funcionaria lesbiana de la Comunidad de Madrid que se había registrado como pareja de hecho de su compañera.

    En cualquier caso, nadie puede discutir a Gallardón sus clamorosas mayorías absolutas desde que barrió en la autonomía madrileña al socialista Joaquín Leguina en 1995. A partir de 2003 inició su andadura al frente del Ayuntamiento de Madrid ridiculizando a sus rivales socialistas. Eso sí, lo que no ha conseguido en sus mandatos ha sido hacer de la capital una ciudad olímpica. La segunda vez que lo intentó sabía a ciencia cierta que el continente europeo no tenía posibilidad alguna (estaba cantado que sería Río de Janeiro la que organizaría los JJOO de 2016), pero prevaleció su afán electoralista. Tanto de presidente autonómico como de alcalde, Gallardón ha acometido ingentes obras públicas que han contribuido a dotar a Madrid de mejores infraestructuras, a costa, eso sí, de ser el Ayuntamiento español más endeudado y la ciudad más contaminada. El mencionado Leguina ha asociado al manirroto Gallardón con aquellos políticos que tienen por lema el siguiente: “Hacer lo que se deba, aunque se deba lo que se haga.” Desde hace unas semanas, la que tendrá que afrontar la deuda gigantesca de Gallardón será la flamante alcaldesa Ana Botella, su sucesora a todos los efectos y defectos.

    Esperanza, la íntima enemiga

    La hora de la verdad de dar el gran salto desde la esfera autonómica y local a la española intentó fijarla Gallardón en 2007, de cara a las elecciones generales que Rodríguez Zapatero fijó en marzo de 2008. Entonces le pidió a Rajoy ser diputado, pero las huestes de Esperanza Aguirre, su gran enemiga íntima política (en una biografía publicada en 2006, Aguirre no se recataba de ironizar diciendo que Gallardón se creía “Dios” y “el progre por antonomasia”), lo impidieron para evitar que un escaño le facilitara una hipotética sucesión en caso de que Rajoy hubiese emprendido una hipotética retirada que no se produjo pese a salir derrotado por segunda vez. En mayo de 2007, dos días después de haber sido reelegido alcalde de Madrid de manera apabullante, Gallardón lanzó esta ofrenda a Rajoy: “Hay pocas cosas en política que me haya propuesto y no haya conseguido. Seré alcalde de todos los madrileños y, si tú quieres, querido presidente [del PP], trabajaré para que seas presidente del Gobierno.”

    Y más de cuatro años después, Rajoy ha accedido a la Moncloa con una aplastante mayoría absoluta. Gallardón ha visto compensada su fidelidad con un escaño y un ministerio importante. Tirados por el camino han quedado los Acebes y los Zaplana (por cierto, es lógico que Zaplana se la tuviera jurada desde que Gallardón investigó el caso Naseiro y recomendó su expulsión del PP por haber mantenido contactos con los implicados en la trama corrupta de financiación del partido); pero, en ese mismo camino, bien enhiestos se encuentran otros compañeros y compañeras que le esperan con el hacha presta para descabezarlo en cuanto se les presente una ocasión propicia.

  5. Nynaeve dijo:

    En fin…

    Gallardón no se ha quitado ninguna máscara. Gallardón siempre ha sido tan conservador cómo lo es es hoy. La única diferencia que ha habido, y mucho más en los últimos años, es que Gallardón era educado. No era histriónico. Sabe cómo mantener un perfil bajo en cuanto a crispación.

    Pero si se analiza la política que ha realizado en Madrid. Gallardón siempre ha sido lo que es hoy. Es más, allá por el 2007 aproximadamente, leí una entrevista a Esperanza Aguirre, dónde en un punto le preguntaron a ella sobre él. Hacía poco que se habían tirado de los pelos. Pero quitando la paja, lo que ella comentaba que le sorprendía, es que la apreciación de la gente, era que Gallardón fuera más centrista, cuando de hecho, en ciertos puntos, él estaba a su derecha.

    También recuerdo hace muuuuchos años, unas declaraciones de Inés Sabanés, nadando contra corriente, al respecto de que Gallardón “molaba mucho más que cualquier otro del PP”.

    Pero claro, eso también significa que hay que escuchar y/o leer a alguien más que Losantos y demás lobbies…

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