Terminar la transición

La transición española ha sido vendida todos estos años al exterior como un cambio paulatino de la dictadura a la democracia, ejemplar, modélica y exportable a otros paaises, sobretodo los de iberoamérica, sin embargo hoy más que nunca podemos comprobar que quizá esa transición no fue tan modélica. O más aún, que esa transición aún la estamos caminando sin concluirla. Todos sabemos que la oposición a la dictadura aceptó las reglas básicas impuestas por el franquismo, reglas de una democracia diseñada desde los entresijos de la dictadura, cuyos pilares maestros estaban construidos sobre una tensa amenaza de ruido de sables, el franquismo se mostró aperturista en muchas cosas para llegar a la democracia, pero en otras cuestiones delicadas, no dudó en poner una pistola sobre la mesa, o se aceptan las reglas que exige el franquismo, o la confrontación será abierta. De ahí viene que tengamos un Rey impuesto por el dictador como jefe del estado, un partido de izquierdas que se acostó republicano y se levantó monárquico, las nacionalidades no han terminado de verse reconocidas, el estado de las autonomías ha resultado un fracaso demasiado caro y con el que nadie se siente conforme, las víctimas del franquismo siguen estando estigmatizadas y la justicia española está ponzoñada por la ultraderecha entre otras muchas cosas, por eso, sin ánimo de crear ninguna controversia, se me ocurre fijar aquí una hoja de ruta que permita llevar la transición hasta el final, paulatinamente, dosificando los cambios y sin brusquedades. Cada paso aquí mencionado está comprendido en una legislatura.

PRIMER PASO: CAMBIO DE LA LEY ELECTORAL

Una ley electoral para todos, pluralista y a la vez equitativa, el invento fue de la universidad de Granada, y consiste en manipular la Ley D’Hont de manera que los partidos periféricos no pierdan su representatividad en el Congreso de los diputados, pero a la vez la representación de los partidos de ámbito estatal sea proporcional al número de votos que necesiten por escaño.

SEGUNDO PASO: LISTAS ABIERTAS

Tras aprobar la Ley electoral, el segundo paso estaría relacionado también con la Ley electoral, consistiría en eliminar las actuales listas cerradas para favorecer una democracia más participativa, para acabar con el enorme poder de los partidos, que pueden castigar a los que disientan de cualquier postura oficial relegándolos a lo más bajo de las listas, allá donde no se consiguen escaños. El objetivo es que con listas abiertas los partidos tengan un poco menos de poder y éste se trasladaría a los electores.

TERCER PASO: MODIFICACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN

Aquellos artículos impuestos por el franquismo y aceptados por la oposición bajo amenaza golpista serían ya modificados, por tanto, se suprimirían las ensalsaciones nacionalistas heredadas del régimen dictatorial para dotarlo de un léxico más neutral. Los principales artículos modificados serían:

1- La Constitución se fundamenta en la libre determinación de la naciones y regiones que integran el Estado español, respetando y garantizando el derecho a la autonomía de cada una así como la solidaridad entre todas ellas.

2- Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión defender el ordenamiento constitucional. Las fuerzas armadas, no podrán de ningun modo, actuar fuera del ámbito de las decisiones propias del gobierno.

3- España es un estado laico. Los poderes públicos no tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y no mantendrá relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones, se establecerá la separación total entre iglesia y estado.

CUARTO PASO: MODELO TERRITORIAL

La España Autonómica está liquidada, las nacionalidades ven corto su nivel de autonomía y existen regiones que siguen sin entender su autogobierno, suponiendo un gasto excesivo para el estado, por tanto la solución sería volver al estado integral de la Segunda República manteniendo únicamente aquellas autonomías con identidad cultural propia aprobadas por vía rápida, las que conserven sus fueros, las que por razones geográficas no tienen comunidades limítrofes o las que tengan todas estas características juntas. El resto del estado estaría dividido en provincias, con pleno derecho en convertirse en un futuro en Comunidad Autónoma si lo desean.

QUINTO PASO: REFORMA DEL SENADO

Una vez que el modelo territorial ha sido definido, se procederá a reformar el Senado para que de ser una tercera cámara sin demasiado sentido, pase a convertirse en una cámara de representación territorial, espejo de la sociedad, donde la representación será por comunidad autónoma y resto del estado y no por provincias.

SEXTO PASO: MONARQUÍA O REPÚBLICA

Necesariamente éste deberá ser el último paso, si los pasos escalonados anteriores han tenido éxito, éste habrá llegado cuando el estado de salud del Monarca haya abierto inevitablemente el debate que hasta ahora ha sido tabú. Juan Carlos cumplió con su obligación, sirvió de eslabón entre la dictadura y la democracia, ha sido un eje fundamental como mediador entre fuerzas políticas tomando una posición neutral y la gente le quiere por ello. Sin embargo su vida no es eterna, Felipe es frío y distante, no cuenta con la mísma simpatía ni el reconocimiento de la sociedad española, y por tanto sería el momento clave para que la familia real entendiera que el pueblo español es lo suficiente maduro como para poder decidir la forma de elegir un jefe de Estado.

SÉPTIMO PASO: BANDERA NACIONAL

En caso de ganar la monarquía el referendum, la bandera seguiría siendo la misma, en caso de triunfar la república, habría que cambiar de enseña, y para ello, lo más apropiado sería que ante varias alternativas, una de ellas fuese elegida por votación popular, aquí pongo tres posibles alternativas:

Primera opción: Republicana clásica, sin escudo, partida en tres franjas horizontales iguales, representan la separación de poderes, en una fotocomposición que por el color recuerda a los colores de Aragón (amarillo y rojo) y Castilla (morado).

Segunda opción: La misma bandera que la actual salvo el retoque del escudo, que sustituye la corona monárquica por la clásica corona republicana.

Tercera opción: Una mezcla de las anteriores, busca la referencia a la igualdad y la separación de poderes con las franjas horizontales de mismo tamaño, combinado con la tradicionalidad de los colores rojo y gualda, sin escudo.

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